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La primer
metrópoli:
Para los
Aztecas, Teotihuacan, era «el lugar en donde los hombres se convertían en
dioses» ya que cuando ellos conocieron esta ciudad, ya estaba en ruinas.
La ciudad de los grandes templos del Sol y de la Luna, floreció a partir del
siglo I de nuestra era, alcanzando su desarrollo hacia el año 500 y su
descenso a partir del 800. Estos años son coincidentes con el desarrollo,
apogeo y declinación de la cultura Maya, 1000 kilómetros al este.
Ambas culturas
se conocieron y se influenciaron, pero ambas desarrollaron distintos
sistemas arquitectónicos, de escritura y de vida social.
En las
creencias prehispánicas la única forma de ver el rostros de los dioses era a
través de las mascaras y los sacerdotes al colocarse una mascara sobre su
rostro se incorporaban el espíritu de la divinidad que representaban.
Las mascaras teotihuacanas algunas en tamaño normal
(22-C) y otras en
miniaturas (22-D), difieren en su estilo y carácter del rostro a las otras
encontradas en otras arreas mesoamericanas.
Elementos
clásicos del arte Teotihuacan son las las pequeñas figurillas humanas
(22-A)
con tocado escalonado en la cabeza, las representaciones de mariposas
(22-E)
y las pirámides cónicas
(22-B).
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